No existe un peso ideal para quedarse embarazada. Sin embargo, un IMC (Índice de Masa Corporal, calculado en función de la altura y el peso) situado entre 19 y 25 permite obtener mejores resultados, especialmente durante un proceso de PMA (Procreación Médicamente Asistida).
Del mismo modo, recuperar hábitos de vida saludables permite maximizar las posibilidades de embarazo:
Sobrepeso y embarazo: ¿cuáles son las probabilidades de quedar embarazada?
El sobrepeso y la obesidad impactan directamente en la fertilidad y reducen las posibilidades de embarazo tanto de forma natural como durante tratamientos de PMA.
Por ello, es importante perder peso antes de iniciar un proceso de PMA. Este es un proceso difícil que puede requerir tiempo; si no lo logras por tu cuenta, no dudes en buscar ayuda de un nutricionista o médico.
Los principales riesgos asociados a la obesidad durante el embarazo son:
Por el contrario, una mujer con un IMC demasiado bajo puede tener dificultades para concebir de forma natural, especialmente si esta delgadez provoca irregularidad en sus ciclos menstruales. Para maximizar las posibilidades, la delgadez no debe ser un objetivo estético, ya que los ovarios necesitan una cierta masa grasa para funcionar correctamente. Estar demasiado delgada puede reducir los resultados de la FIV o de otros tratamientos de estimulación ovárica realizados en un proceso de PMA.
Alimentación: cómo potenciar la fertilidad antes de un tratamiento de PMA
Las 3 reglas de oro a seguir:
Alimentarse correctamente comienza por respetar los horarios de las comidas. Los malos hábitos surgen fácilmente cuando se come fuera de horario, y el cuerpo suele pedir comida (sobre todo azúcar) cuando no es el momento.
Una alimentación variada y equilibrada es fundamental antes de concebir, para asegurar el máximo aporte de vitaminas y nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del futuro bebé.